rutina aburrimiento

Rutina, palabra que a más de una y de uno le pone los “pelos de punta”, ¿por qué asociamos esta palabra con el aburrimiento, con repetir una y mil veces las mismas actividades, las mismas tareas, las mismas funciones?

Trabajos rutinarios, estudios rutinarios o incluso amigos y personas rutinarias…esas que todos los días se levantan a la misma hora, desayunan la misma tostada, con la misma mantequilla, se duchan con el mismo gel y todos los lunes repiten la corbata gris, los martes la azul marina, y los viernes la roja…¿a qué tenéis en vuestro entorno a alguien así? ¿o incluso vosotros mismos?.

Nosotros vamos a romper una flecha en defensa de las rutinas y de las personas que las llevan a cabo, eso sí, siempre y cuando éstas un día puedan romperse y no suponga ningún trastorno físico ni mental. Es imprescindible para el ser humano establecer una serie de actividades o tareas que se repetirán de manera cotidiana, éstas ayudarán a gestionar el día a día, a sentir cierta seguridad y confianza en uno mismo e incluso a mejorar el sentido de la vida. Hay rutinas que el ritmo vital nos las da obligadas, como las necesidades primarias (comer, aseo, o descanso), otras que por el sistema económico y social en el que vivimos son necesarias para subsistir, como ir al trabajo o a la escuela. Y otras, que cada uno va eligiendo o no a lo largo de su vida, como por ejemplo ir a pilates tres días a la semana o a comer a casa de los abuelos todos los domingos. Todas ellas son necesarias para tu vida, pero en ningún ocurre nada en nuestra vida si un día comemos antes o después, si por un atasco llegamos tarde al trabajo o si el próximo domingo en vez de ir a comer con los abuelos, decidimos regalarnos el día a nosotros. Cuando una rutina se convierte en algo imprescindible para nuestra vida, entonces empezamos a hablar de un problema, y no sólo para ti, si no también y en muchos casos para tu entorno. ¿Cómo saber si lo estás haciendo bien? Prueba una semana a desmantelar todas tus rutinas, el último día te darás cuenta de que sigues vivo y de que en general nada ha cambiado.

Es decir, lo importante de las rutinas es que lo asumas como tal y que en cualquier momento gran parte de ellas las puedas modificar, cambiar o incluso eliminar de tu vida.

Es el otoño una época perfecta para establecer rutinas, coger nuevas, modificar las antiguas y eliminar aquellas con las que ya llevas muchos años.

Es el ejercicio una buena forma para comenzar a asimilar rutinas y establecer prioridades vitales. Si quieres empezar por algo sencillo y que no te suponga un esfuerzo extremo, la práctica de pilates puede ser una disciplina perfecta para comenzar a establecer rutinas, y recuerda que uno o dos días a la semana está bien romper con todo. ¡Feliz fin de semana a todos!.